Presentación

A modo de introducción...
Supongo que como la mayoría, hace mucho que tenía una bici de montaña, otra cosa es que la usara. Un poco por casualidad empecé a utilizarla durante mi estancia en Australia, en un principio como medio de transporte a la universidad, luego para escaparme hasta la playa, ir a entrenar y finalmente propiamente para salir a hacer alguna ruta.
Quiero decir con ello que mi descubrimiento de la btt fue muy tardío. Siempre he hecho bastante deporte pero nunca nada relacionado con la bicicleta. 
A mi vuelta a España, mi vida cambió bastante en todos los aspectos, lo cual me hizo ya imposible seguir acudiendo a los entrenamientos y competiciones, principalmente por falta de tiempo. Esto me hizo buscar una alternativa para hacer algo de deporte e intentar mantenerme en forma y volví a acordarme de la btt que tenía olvidada en el garaje. 
Después de muy pocas salidas, me apunté a mi primera marcha en el 2008 si no recuerdo mal, la Saltamontes (desgraciadamente desaparecida), que por cierto no pude terminar de la paliza que llevaba (ese año la ruta era de 64 km y dura). Lejos de desilusionarme, este inicio tan frustrante me hizo coger la bici con más ganas y con la llegada del calor comencé a hacer más salidas y rutas más largas. Así, pude conocer rincones del entorno de Estella que ni siquiera sabía que existían y descubrir la suerte que tenemos aquí, de encontrarnos con un entorno tan espectacular. La principal dificultad de vivir en Estella es que salgas por donde salgas con la bici lo vas a hacer en subida, pero los paisajes, pueblos, caminos y estampas son impresionantes.
Con todo, cuanto más he ido cogiendo la bici, más me ha entrado en gusanillo de seguir haciendo rutas. Y hasta aquí hemos llegado...

04 Ruta Plata (Mérida-Galisteo)

4ª Etapa. Merida-Galisteo
Distancia: 146 Km
Desnivel: 1525 m
Tiempo pedaleo: 8h 39min
Hora Salida: 8.00h
Hora Llegada: 18h 30min
Velocidad media: 18,1 Km/h

Mapa y Perfil de la 4ª Etapa: Mérida-Galisteo
Como me costó coger el sueño en el albergue de Mérida! Y es que no sólo es que estuviese atestado de gente sino que hizo un calor insoportable así que no puedo decir que haya descansado placenteramente.
Esta noche he entendido que en las ciudades grandes los albergues están atestados de gente, pero no de peregrinos sino de turistas lowcost por lo que en la medida de lo posible intentaré evitar hacer noche en las capitales o buscarme un hotel donde descansar plácidamente.
Una vez que recojo todos los bártulos comienzo a dar pedales junto al Guadiana para cruzar Mérida y llegar a los restos del acueducto de los Milagros. Dicho acueducto tenía como función principal suministrar agua al lado Oeste de la ciudad.​ El punto de captación de agua se situaba en el embalse de Proserpina, desde donde nacía una conducción que serpenteaba a lo largo de casi 12 kilómetros. La conducción discurre sinuosa bajo el suelo siguiendo la curva de nivel con una ligera pendiente. Es en su mayor parte una galería subterránea excavada en roca viva, salvo en los pasos sobre algunos arroyos que se salvan con pequeñas arquerías en alzado. En la parte final de la conducción es donde se sitúa la arquería más famosa, cuando se salva el río Albarregas, para lo cual se tuvo que construir una serie de pilares, que constituyen la parte más vistosa.
Acueducto de los Milagros

Abandono Mérida por la Avenida del Lago hasta que encuentro un carril bici que cómodamente, aunque va en ascenso, me lleva hasta el Embalse romano de Proserpina. 
Me detengo a contemplar esta maravilla de la tecnología romana y a hacer unas fotos un buen rato.
Embalse de Proserpina

Tras este momento de asueto continúo rodeando el embalse por un camino junto al agua hasta que el Camino nos obliga a tomar una vieja carretera sin tráfico durante unos 2 kilómetros. Al abandonar esta carretera cojo un camino por la izquierda que me lleva en continuo aunque suave ascenso a El Carrascalejo. 
A la salida de este pequeño pueblo que parece fantasma pues no encuentro a nadie en mi camino se pasa junto a un merendero a la altura de un cruce de caminos donde hay plantado un crucero. Seguimos por el camino que al alcanzar la antigua carretera para después cruzar bajo la autovía de la plata y enseguida llegar a Aljucen tras un rápido descenso.
El Carrascalejo

Al dejar atrás Aljucen y cruzar el río con el mismo nombre por la carretera N-630 se entra en el Parque Natural de Cornalvo. 
Aljucén. Iglesia de San Andrés
Justo al abandonar la nacional y tomar el camino podemos encontrar los restos del Puente romano de Trajano que otrora cruzaba el río Aljucen. Me detengo un buen rato contemplando estos restos arqueológicos e intentando escudriñar entre la espesa vegetación lo que queda de esta obra en el río. 
Aljucén. Restos del Puente Romano
Ahora nos encontraremos más de 10 km de continuo ascenso por un terreno típico de deshesa con árboles dispersos, que aunque no presenta rampas con pendientes endiabladas si que supone un considerable esfuerzo. Cuando me estaba preparando para reanudar la marcha me adelantan dos bicigrinos con los que me sucederá algo curioso. Resulta que consigo darles alcance y hablamos brevemente, pero aún habiendolos alcanzado sin mucho esfuerzo, no puedo continuar a su ritmo y me descuelgo. Poco más tarde les adelanto al haberse parado y luego me dan alcance. A partir de este momento me empiezo a encontrar pletórico y ahora son ellos los que no consiguen aguantar mi ritmo y los dejo atrás. 

Al alcanzar la cima ya vemos casas dispersas que nos indican la cercanía de Alcuescar, ya en la provincia de Cáceres, donde, aunque el Camino no entra en la población, yo si lo hago para tomar un tentempié. Cuando me encuentro sentado en la calle comiendo algo llegan los dos bicigrinos anteriores, intercambiamos unas palabras y ellos siguen camino. Va a ser que el ritmo con el que he subido anteriormente era, por lo menos, un punto más del que debería haber llevado y tardo un rato en reponer fuerzas para continuar.
Cruz del Niño Muerto

El Camino ahora tiende a bajar así que se rueda rápido por paisaje típicamente extremeño hasta el siguiente pueblo que es Casas de Don Antonio. Tras cruzar el río Ayuela por un bonito puente me encuentro a la entrada una especie de parque con los resto de un molino de aceite. 
Casas de Don Antonio. Puente de Ayuela

Circulo junto a la carretera N-630 hasta las inmediaciones de Aldea del Cano aunque el Camino no lleva al pueblo sino que va en busca de la Autovía y cruzar bajo ella. 
Miliario, el XXVIII, conocido como el “miliario del correo”

Puente de Bencáliz
Vamos recorriendo una bonita dehesa cuando en medio de la nada aparece un pequeño aeropuerto, Aeródromo de la Cervera, que se cruza por el medio, echando un ojo de que no aparezca tráfico aéreo porque, de hecho, había movimiento de ultraligeros. 
Aeródromo de Cervera
Poco después llego a Valdesalor, pueblo que paso de largo ya pensando en comer cuando llegue a Cáceres en apenas 10 Km.
Valdesalor. Puente viejo de la Mocha
Para llegar a Cáceres hay que superar el Puerto de las Camellas, aunque no es muy exigente. Hace no mucho que tuve la oportunidad de hacer noche en Cáceres y me encantó así que cruzo la ciudad disfrutando de cada rincón, especialmente de su centro histórico y como en su Plaza Mayor con vistas a la Torre Bujaco y las murallas árabes.
Cáceres. Plaza Mayor
A la salida de Cáceres hago una parada para comer y reponer fuerzas junto a la plaza de toros. Se llega a Casar de Cáceres 10 Km más adelante en un recorrido sin mucha historia. 
A la salida de Casar de Cáceres se puede contemplar una cabaña de pastores de forma circular.
Casar de Cáceres

El trazado original de la Calzada Romana se aprecia perfectamente aún en varios tramos entre Casar de Cáceres y el Embalse de Alcántara.
Miliarios

Al acercarnos al Embalse de Alcántara, las obras del AVE han modificado el recorrido haciendo que tengo momentos de dudas hacia donde dirigirme. El camino que cojo me lleva a la carretera N-630 para cruzar los ríos Almonte y Tajo. El puente de Alconetar que antiguamente sería para este propósito perdió su importancia histórica y uso con la construcción de la N-630. Durante la construcción del Embalse, los restos del puente se reubicaron seis kilómetros más al norte y fuera del paso del Camino, salvo que se continúe por carretera. 
Embalse de Alcántara

En medio del embalse, y parcialmente sumergida en sus aguas, se contempla la Torre de Floripes que formaba parte de una fortaleza levantada por los romanos sobre un castro celta en la confluencia de los ríos Tajo y Almonte.
Tras cruzar el Tajo, desde donde también se observan las imponentes obras del puente del AVE sobre el río, enseguida se abandona la comodidad del asfalto para retomar la calzada original. Este tramo es realmente duro, por la pendiente del propio camino y por el estado del mismo ya que presenta mucha piedra suelta. No obstante se puede decir que prácticamente es ciclable en su totalidad, salvo algún pequeño tramo de duro empujing. Y así recorriendo una paraje sin apenas vegetación arbórea nos acercamos a Cañaveral.
Tras atravesar Cañaveral se continúa por la carretera N-630 hasta que se llega a una rotonda y poco más adelante se abandona por un camino a la izquierda y hacemos frente a la subida al puerto de los Castaños. Poco antes de coronar el puerto nos vamos a encontrar con un pequeño tramo imposible de superar sobre la bici, por lo que me toca hacer un poco de empujing nuevamente.
Superada esta dificultad atravesamos un bonito y cómodo tramo de alcornocales. Aquí cojo una ruta alternativa a la que actualmente está marcada y que se suponía que era más antigua y original. No dudo de que fuera más antigua y original, pero me pareció muy poco interesante por lo que no la recomiendo.
Finalmente llego a la localidad de Galisteo, con su bonita muralla, donde finalizo el día.









03 Ruta Plata (Real Jara - Merida)

3ª Etapa. Real de la Jara - Merida
Distancia: 131 Km
Desnivel: 1141 m
Tiempo pedaleo: 7h 14min
Hora Salida: 8.10h
Hora Llegada: 18h 30min
Velocidad media: 18,1 Km/h


He dormido sólo en el albergue así que he descansado sin que nadie me molestara. La mañana amanece fresquita aunque el día está despejado así que me pongo la ropa de invierno para empezar a pedalear. Al pasar por el centro de El Real de la Jara hay mucho movimiento ya que están montando el mercado. Paro junto a la estatua del ciervo, que cuenta la leyenda que ayudó a los cristianos a conquistar el Castillo Medieval, echo un vistazo a la panorámica del Castillo y empiezo a rodar.
El Real de la Jara
De par de mañana cuesta ponerse en marcha y pensar en la dura jornada que tiene uno por delante, especialmente si hace frío. Enseguida vuelvo a detenerme para contemplar los restos del Castillo de las Torres desde donde los Cristianos vigilaban el avance cuando los musulmanes conquistaron el Castillo Medieval. Si bien el Castillo Medieval está restaurado el Castillo de las Torres apenas es reconocible.
Castillo de las Torres
Por cierto, al llegar al Catillo de las Torres habremos cambiado de Comunidad, abandonando Andalucía y entrando en Extremadura.
La primeras pedaladas del día son realmente duras, realmente no se que me lleva a darme estas palizas. Podría pensarse que lo más duro son lo últimos kilómetros del día cuando las fuerzas escasean, pero para mi, lo más difícil son los primeros kilómetros en los que el cuerpo te pide cualquier cosa menos que lo subas a la bici. Por eso la primera hora avanzo tranquilamente, más pensando en adaptar el cuerpo a la bici que en tratar de coger ritmo. También el frío es algo que me acobarda mucho y hace más difícil que entre en calor y empiece a sentirme cómodo sobre la bici.
Así, con algo de pereza y un poco de esfuerzo voy avanzando en un entorno de dehesa por un cómodo camino hasta llegar a la antigua ermita de San Isidro, justo después de haber pasado un cruce de carreteras.
Ermita de San Isidro
La llegada a este punto marca el inicio de la subida a Monesterio, de unos 8 Km. Me noto un poco flojo y sopeso durante un momento si hacer la subida por carretera o por camino. Aunque este momento de duda apenas dura un par de segundos y es que, por un lado, no soy muy amigo de ir por asfalto, y por otro, no sé por qué, pero acabo sufriendo más si subo por asfalto que si lo hago por camino. Así, tomo una estrecha senda, pero ciclable, que paralelamente a la carretera va ascendiendo por un bonito paisaje. Hasta que llega un momento, 2 Km después de haber pasado junto a la Ermita, que el sendero termina y no queda otro remedio que continuar por la carretera N-630. Un kilómetro después, justo cuando la carretera va a pasar bajo la autovía, dejamos el asfalto y campo a través bajamos hasta encontrar con un ancho camino asfaltado aunque no en muy buen estado. Otro kilómetro más adelante el asfalto desaparece. 
De repente me doy cuenta de que por primera vez en todo el camino, encuentro restos de la verdadera calzada romana que parece haber sido engullida y destruida por la nueva autovía. No había sido consciente de que a pesar de toda la historia que tiene esta ruta, hasta ahora, no había encontrado restos de la propia calzada romana. 
Restos de la calzada romana

Creo que anteriormente pasé junto a lo que parecía una garita, que aunque me chocó verla, no le dí mucha importancia, pero que podría ser una garita de vigilancia de la calzada.
No sin esfuerzo, ya que hay tramos con grandes pendientes, alcanzo la cima justo a las puertas de Monesterio. Al pasar junto a un merendero veo a tres bicigrinos recogiendo lo que por la hora supongo que es el almuerzo. Yo hago un breve descanso al pasar por Monesterio para reponer fuerzas.
La tan temida subida a Monesterio tampoco me ha parecido algo insufrible. Tampoco estoy diciendo que sea fácil pero con tranquilidad se supera sin mucho problema y un poco de esfuerzo.
Atravieso Monesterio por la carretera N-630 que he cogido al hacer cima, y la dejo al salir del pueblo justo al pasar junto al campo de atletismo.
Tras dejar atrás la civilización me sumerjo de nuevo en la dehesa circulando tranquilamente y a buen ritmo por cómodos caminos rurales. 
Dehesa en Monesterio

El camino y las largas distancias entre poblaciones podrían hacer el trayecto monótono pero dado lo diferente que es a mi tierra voy disfrutando enormemente del viaje. Claro que igual influye el hecho de haber dedicado muchos años de mi vida al estudio de la flora mediterránea.
La siguiente población que me encuentro es Fuente de Cantos cuando todavía no han dado las 12 del mediodía.
Fuente de Cantos. Parroquia Ntra. Sra. de la Granada

Apenas hago un pequeño alto en el camino en Fuente de Cantos para continuar, ahora rodeado de campos de cereal, hasta llegar rápidamente a Calzadilla de los Barros.
Calzadilla de los Barros. Iglesia Divino Salvador

Al salir de Calzadilla oteo en la distancia a tres bicigrinos a los que poco a poco voy recortando distancia. Finalmente les doy caza mientras intentan vadear la Ribera de la Laja que lleva bastante agua en este punto. Cuando comenzamos a hablar resulta que son los que yo vi en el alto de Monesterio, pero que no estaban almorzando sino que habían hecho noche allí. Y no sólo eso, resulta que son Asturianos y hacen exactamente la misma ruta que yo, de Cadiz a Gijón. Pedaleamos juntos durante un buen trecho pero finalmente no puedo seguir su ritmo y me dejan atrás. No volveremos a coincidir en toda la ruta puesto que aunque ellos llevan más ritmo que yo tienen más días para hacer la ruta y por lo tanto hacen etapas más cortas.
De momento hemos dejado atrás la dehesa y recorremos campos de cereal y viña. Poco antes de llegar a la siguiente población tenemos que cruzar, con toda la precaución del mundo, las vías del tren. A mi llegada a Puebla de Sancho Pérez ya he perdido de vista a los Asturianos.
Puebla de Sancho Pérez. Parroquia de Santa Lucía

Ya llevo 60 Km y todavía no son ni la 1 del mediodía. Vaya diferencia en comparación con el Camino del Norte que realicé el año pasado, y donde muchos días a la hora de comer a penas había hecho 40 Km.
Tras dejar atrás Puebla de Sancho Pérez llegamos a Zafra no sin haberme liado con el camino ya que el GPS me mandaba sobre las vías del tren por una zona por donde era imposible pasar. Supongo que la construcción de las nuevas vías se ha tragado algún camino que pasaba por esa zona. Así que ahora me toca improvisar y llegar finalmente a Zafra. 
Zafra. Castillo de los Duques de Feria

Hace calor así que paro a tomar algo en un parque, poco antes de pasar por delante del Castillo de los Duques de Feria, hoy en día Parador de Zafra.
Zafra. Castillo de los Duques de Feria

A la salida de Zafra nos encontramos la Torre de San Francisco, único vestigio que queda en pie de un antiguo Convento.
Zafra. Torre de San Francisco

Tras dejar atrás Zafra tenemos un pequeño ascenso hasta la Sierra de San Cristobal para, acto seguido, descender hasta Los Santos de Maimona.
Los Santos de Maimona. Ntra. Sra. de los Ángeles

De manera rápida, ya que vamos en ligero descenso, nos acercamos a Villafranca de los Barros atravesando un terreno más seco dominado por olivares.

Llego a Villafranca de los Barros poco más tarde de las dos y media de la tarde, después de haber recorrido hoy ya 85 Km, lo que da una idea de las pocas dificultades que me voy encontrando y de la velocidad a la que se rueda.
Villafranca de los Barros. Iglesia Ntra. Sra. del Valle

En Villafranca hago parada y fonda que ya tengo hambre.
Villafranca de los Barros. Ermita de la Virgen Coronada

Los 25 Km que separan Villafranca de Torremejía son una sucesión infinita de viñedos. En este tramo tomo conciencia de lo complicado que tiene que ser para los peregrinos a pie atravesar estos terrenos, ya que lo que en bici ni siquiera son dos horas, andando es una jornada completa, y durante estos 25 Km no encontré fuente alguna en la que sofocar la sed.

El recorrido sigue yendo en descenso así que, a pesar de la monotonía y soledad, se rueda con mucha velocidad. Se pasa bastante cerca de Almendralejo, pero no se llega a entrar en este bonito municipio.
Tras pasar Torremejía vamos dirección a Mérida por un camino que discurre paralelo a la carretera nacional N-630, y que nos lleva a tener que atravesar las vías del tren, hasta que nos vemos obligados a circular por la nacional misma. Los últimos kilómetros hasta llegar a Mérida, bajo mi punto de vista, son impropios de la llegada a una ciudad con la historia y majestuosidad de Mérida. Se trata de un camino pedregoso y descuidado por un entorno de escasa belleza y que no hace justicia al lugar al que nos vamos dirigiendo. Bajo mi punto de vista se trata del peor tramo de la ruta.
Finalmente llegamos a la orilla del río Guadiana y pocos metros más adelante nos encontramos el majestuoso puente romano de 790 m de longitud.
Mérida. Puente Romano

Tras cruzar el largo puente se entra en Mérida y uno sólo puede caer rendido ante lo que esta antigua ciudad muestra a todos los visitantes. 
Mérida

Tras admirar un instante las murallas de Mérida voy en busca del albergue que se encuentra en la orilla del Guadiana.
Me sorprende que el albergue de Mérida se encuentra prácticamente completo cuando en los 3 días que llevo de ruta los peregrinos que me he encontrado se pueden contar con los dedos de una mano. En este momento pienso que será que gran parte de los peregrinos empiezan el Camino aquí, pero luego comprenderé que gran parte de los que se encuentran en el albergue son simplemente turistas de bajo coste.
Tras instalarme y darme una ducha parto a descubrir la histórica ciudad, que aunque he estado en alguna ocasión solo ha sido de paso y no he podido visitar. 
Sólo es necesario dar un par de pasos por Mérida para darse cuenta que encierra una gran ciudad romana incluso bajo las modernas construcciones. 
Mérida. Palacio de los Corbo

Mérida. Anfiteatro Romano








02 Ruta Plata (Alcalá de Guadaira-Real de la Jara)

2ª Etapa. Alcalá de Guadaira-Real de la Jara
Distancia: 100 Km
Desnivel: 1408 m
Tiempo pedaleo: 6h 43min
Hora Salida: 8.00h
Hora Llegada: 18h 30min
Velocidad media: 14,8 Km/h



Como no encontré albergue he dormido de lujo en un hotel, con todas las comodidades que ello conlleva. Después de desayunar algo de lo que compré ayer por la tarde, para las 8 de la mañana estoy en marcha. Al subirme a la bici no noto excesivo cansancio para la cantidad de kilómetros que hice ayer, pero como el día será largo, y los que vienen también, iré con precaución.
Alcalá de Guadaira. Castillo

Salgo de Alcalá de Guadaira en dirección al puente del dragón pero antes de cruzarlo bajamos hasta la rivera del río Guadaira por donde discurre un parque que ya está concurrido de paseantes. Si echamos la vista atrás antes de bajar a la orilla del río tenemos una bonita panorámica del castillo de de Alcalá.

El camino es muy cómodo y, a la vez que sirve para ir entrando en calor, enseguida nos lleva hasta las inmediaciones de Sevilla. Claro que entrar en una gran ciudad ya es más caótico y nos hace circular con mucha precaución. Es la segunda vez que estoy en Sevilla y la verdad que no guardo muchos recuerdos de la primera visita así que estoy ansioso por descubrir su famosa majestuosidad.
Tras pasar junto al estadio del Sevilla FC lo primero que encuentro es la bonita Plaza de España enclavada en el Parque de Maria Luisa.
Sevilla. Plaza de España

Poco más adelante llegamos hasta la orilla del Guadalquivir y enseguida sobresale la figura majestuosa de la Torre del Oro.
Sevilla. Torre del Oro

Al ir en busca de la catedral paso junto a la plaza de toros de La Maestranza. Aunque es cierto que sobre el terreno pensé que era una plaza de toros menor ya que no me dio la sensación de ser tan grande. No es que el día estuviera nublado, es que se me debió empañar la carcasa de protección de la cámara y no me di cuenta, por eso la calidad de las fotos dejan tanto que desear.
Sevilla. Plaza de toros de La Maestranza

Y callejeando llego a la monumental Catedral de Sevilla.
Sevilla. Catedral y Giralda

Tras las murallas que se encuentran junto a la Catedral se encuentra el Real Alcazar de Sevilla.
Sevilla. Real Alcazar

Dejo atrás la zona monumental de Sevilla para volver a la vera del Guadalquivir e ir buscando la salida de la ciudad a través del pintoresco barrio de Triana.
Sevilla desde el Puente de Triana

Enseguida llegamos a Camas, de donde se sale siguiendo un camino que da la sensación de ser una vía verde y que debemos abandonar a la altura del polígono industrial para, ya por carretera, alcanzar Santiponce. 
A la salida de Santiponce se encuentran los restos de la villa romana de Italica, primera ciudad romana fundada fuera de territorio Italiano. La entrada es gratuita y bien merece la pena un alto en el camino. Hay que tener en cuenta que el teatro romano se encuentra fuera del recinto sin terminar de salir de Santiponce así que si se quiere visitar hay que estar atentos y buscarlo.
Santiponce. Villa Romana de Itálica

Tras dejar atrás Santiponce entramos en un bonito recorrido atravesando la campiña por un largo camino en línea recta en dirección a Guillena.

Un poco antes de llegar a Guillena, recorriendo un cómodo camino, nos encontramos con el Arroyo Galapagar que nos obliga a desmontar de la bici, abandonar el cómo camino y vadear el arroyo por un paso un poco complicado. Hay que estar atentos en este punto porque la inercia nos lleva a continuar por el camino y pasarnos el desvío.
Paso del Arroyo Galapagar

Y enseguida, atravesando campos de olivos, llegamos finalmente a Guillena.
Guillena

Abandonamos Guillena cruzando el cauce seco del río Rivera de Huelva para seguir un bonito camino rural donde en un principio predominan los olivos hasta que los cultivos desaparecen y nos introducimos en un entorno típico de dehesa.



Desde que se sale de Guillena el camino va picando hacia arriba en ligero ascenso, no excesivamente duro pero si cansino. Aunque el entorno es muy bonito y hace muy llevadero el avance.
Tras alguno más de 10 km enlazamos con la carretera A-8013 que nos lleva hasta Castilloblanco de los Arroyos, donde pararé a tomar un refrigerio.
Tras Castilloblanco nos esperan 15 km de asfalto y que contrariamente a lo que cabría de suponer va a ser el tramo en el que más voy a sufrir del día. Cierto es que la carretera es en ascenso pero no se si es la hora, el calor o una pequeña pájara pero siento apenas avanzo y el tramo se me hace interminable. Empiezo a pensar que igual la kilometrada de ayer me va a pasar factura y el día se me va a hacer muy largo.
Además la carretera es de lo más monótona. Parece mentira que en un entorno tan rural no haya caminos por los que circular y nos veamos obligados a hacerlo por asfalto pero por lo que veo, la razón es que se trata de enormes cortijos, lo cual por estas tierras será algo normal pero a mi me produce cierta tristeza no poder disfrutar del monte por ser privado.
Uno de los grandes cortijos

Además compruebo que la mayor parte de estos cortijos están dedicados a la cría de reses bravas por lo que aún existiendo algún camino interior creo que no seríamos partidarios de seguirlo. Con el paso de los días llegará a la conclusión (mera suposición mía no contrastada) de que las fincas que están aradas en su perímetro se dedican al ganado bravo y las que no lo están lo hacen al ganado de carne. Entiendo que el ganado no entra en el terreno arado y con ello se evita que se acerquen al débil vallado que los retiene.
Tras un gran esfuerzo y la sensación de haber subido por lo menos el Tourmalet alcanzo un camino que me desvía del asfalto y me introduce en una de las zonas más espectaculares de esta aventura. Entramos en el Parque Natural de los Berrocales.
Parque Natural de los Berrocales

La entrada en el parque coincide con un tramo en descenso que me ayuda a tomarme un respiro y recuperar fuerzas. Además el entorno es espectacular y hace muy llevadero el pasaje.
Parque Natural de los Berrocales
Cuanto más me adentro en el Parque más disfruto del paisaje y mejor me voy encontrando sobre la bici. El entorno es totalmente solitario ya que durante muchos kilómetros no encuentro un alma en el camino ni rastro de civilización lo cual me hace disfrutar mucho más del recorrido, aunque por otro lado me hace ser consciente de que ante cualquier percance me encuentro totalmente aislado.
Parque Natural de los Berrocales
Llevo muchos kilómetros esperando encontrarme la temida subida al alto del calvario.
El alto del Calvario al fondo
La verdad que el Calvario hace honor a su nombre y a los 10 metros de comenzar a subirlo me tengo que bajar de la bici y arrastrar la bici hasta la cima. A penas son 500 metros pero con la pendiente que tiene y con la bici y las alforjas arrastras cuesta horrores subirlo.
Subida al alto del Calvario desde la cima
Tras la pedregosa y peligrosa bajada se alcanza Almadén de la Plata donde hago una breve parada para reponer líquido.
Almadén de la Plata
Son poco más de las 5 de la tarde cuando salgo de Almadén para recorrer los últimos 16 kilómetros de la etapa hasta llegar a El Real de la Jara. Aunque cansado ya el camino es muy entretenido por el entorno por el que se circula y avanzo alegremente.


El recorrido discurre por bonito El Camino Viejo de Almadén o de Los Bonales. Sobre las seis y media de la tarde alcanzo El Real de la Jara, donde no tarde mucho en encontrar albergue ya que se localiza en una de las primeras casas del pueblo. Hoy seré el único peregrino en hacer noche en este albergue. 
El Real de la Jara. Castillo Medieval
Después de una reconfortante ducha salgo a conocer el pueblo y aprovecho para subir al Castillo Medieval, recientemente restaurado y con entrada libre.
El Real de la Jara. Castillo Medieval

Desde el alto del Castillo Medieval, al que se sube no sin esfuerzo después de tanto kilómetro sobre la bici, se puede observar el Castillo de las Torres a apenas un kilómetro de distancia. Y es que aquí se encontraba la frontera entre los Musulmanes y los Cristianos