Cameros (Villoslada-El Rasillo-Pradillo)

Aprovechando las vacaciones de Semana Santa nos vamos a Cameros a pasar unos días con la intención de hacer alguna ruta en bici y desconectar de la rutina.
El campo base lo hacemos en el pintoresco pueblo de Aldeanueva de Cameros, un pequeño pueblo todo de piedra atravesado por el Arroyo de la Aldea que le proporciona una gran belleza. El pueblo es tan pintoresco que su estrechas calles impiden la entrada de coches por lo que hay que aparcar a la entrada. Todo un rincón para desconectar y descansar!!!
Para nuestra desgracia, a excepción del último día, el resto de la estancia no paró de llover, o más bien diluviar, así que no pudimos hacer otra cosa que recorrer el Valle del Iregua en coche y descubrir los bonitos pueblos que lo forman.
Por fin el último día, el de nuestra vuelta, el tiempo nos regala un día espectacular y podemos realizar una ruta por los alrededores. Como esta vez no voy sólo, sino muy bien acompañado, me decido por hacer una ruta tan fácil como sea posible aunque intentando recorrer parte de la belleza de esta zona.
No resulta fácil encontrar un recorrido fácil por estas tierras teniendo en cuenta la orografía del terreno pero la ruta que hicimos además de bonita se puede hacer sin ninguna dificultad.
Salimos por la carretera LR-333 desde el bonito pueblo de Villoslada de Cameros, bonito pueblo que entre otras cosas cuenta con un imponente puente sobre el río Iregua. 
Villoslada de Cameros
Vamos en dirección a la N-111 y poco antes de llegar a ella nos desviamos a nuestra izquierda en un camino en subida en la que nos encontramos una cancela que debemos abrir para continuar el camino. Aquí descubrimos el espectacular camino del canal ya que circular por el da la sensación de hacerlo sobre una alfombra verde. 
Camino del Canal
No sólo el propio camino es bonito, sino que las vistas que nos ofrece son espectaculares.
Vistas desde el Camino del Canal
Sobre el kilómetro 6 cruzamos un camino de grava, por el que volveremos más tarde, pero nosotros seguimos el camino del canal que nos lleva hasta el Embalse González-Lacasa. Poco antes de llegar al Embalse el camino desemboca en la carretera LR-232 que seguimos hasta El Rasillo, donde nos detenemos a tomar un tentempié, con bonitas vistas al Embalse.
Vistas del Embalse González-Lacasa desde El Rasillo
Reanudamos la marcha por la carretera y enseguida la abandonamos para llegar por un camino, en no muy buen estado, hasta Montemediano de Cameros.
Montemediano de Cameros. Iglesia de la Visitación
Tras Montemediano de Cameros afrontamos el tramo más duro de la ruta en la subida que nos encontraremos camino de Pradillo. No obstante, el tramo de bajada es bastante más largo y nos sirve para recuperarnos del esfuerzo.
Camino de Pradillo
Eso sí, el camino está en perfecto estado y para todo el que se encuentre un poco en forma el recorrido es muy cómodo. 
Pradillo
Durante la bajada tenemos una bonita panorámica de Pradillo. Al llegar abajo voy en busca del impresionante puente romano y que curiosamente hoy en día parece no llevar a ninguna parte.
Pradillo. Puente Romano
De Pradillo a Villanueva de Cameros vamos por la carretera N-111 aunque si hubiera ido sólo lo hubiese hecho por la Calzada Romana que une ambos municipios en paralelo.
Villanueva de Cameros
Al llegar a Villanueva hacemos otra parada en el camino antes de afrontar la última parte del recorrido. 
Villanueva de Cameros
Salgo de Villanueva, ahora sólo, puesto que mi compañía se ha quedado aquí, por el camino de la Calzada Romana que lleva al despoblado de El Hoyo, pero que yo abandonaré al encontrarme nuevamente con el Camino del Canal, donde además terminará el ascenso. 
Camino del Canal
El Camino del Canal es terreno conocido así que sólo tenemos que desandar el camino que hicimos previamente para retornar hasta nuestro punto de origen en Villoslada de Cameros.
Villoslada de Cameros













04 Ruta Plata (Mérida-Galisteo)

4ª Etapa. Mérida-Galisteo
Distancia: 146 Km
Desnivel: 1525 m
Tiempo pedaleo: 8h 39min
Hora Salida: 8.00h
Hora Llegada: 18h 30min
Velocidad media: 18,1 Km/h

Mapa y Perfil de la 4ª Etapa: Mérida-Galisteo

Como me costó coger el sueño en el albergue de Mérida! Y es que no sólo es que estuviese atestado de gente sino que hizo un calor insoportable así que no puedo decir que haya descansado placenteramente.
Esta noche he entendido que en las ciudades grandes los albergues están atestados de gente, pero no de peregrinos sino de turistas lowcost por lo que en la medida de lo posible intentaré evitar hacer noche en las capitales o buscarme un hotel donde descansar plácidamente.
Una vez que recojo todos los bártulos comienzo a dar pedales junto al Guadiana para cruzar Mérida y llegar a los restos del acueducto de los Milagros. Dicho acueducto tenía como función principal suministrar agua al lado Oeste de la ciudad.​ El punto de captación de agua se situaba en el embalse de Proserpina, desde donde nacía una conducción que serpenteaba a lo largo de casi 12 kilómetros. La conducción discurre sinuosa bajo el suelo siguiendo la curva de nivel con una ligera pendiente. Es en su mayor parte una galería subterránea excavada en roca viva, salvo en los pasos sobre algunos arroyos que se salvan con pequeñas arquerías en alzado. En la parte final de la conducción es donde se sitúa la arquería más famosa, cuando se salva el río Albarregas, para lo cual se tuvo que construir una serie de pilares, que constituyen la parte más vistosa.
Acueducto de los Milagros

Abandono Mérida por la Avenida del Lago hasta que encuentro un carril bici que cómodamente, aunque va en ascenso, me lleva hasta el Embalse romano de Proserpina. 
Me detengo a contemplar esta maravilla de la tecnología romana y a hacer unas fotos un buen rato.
Embalse de Proserpina

Tras este momento de asueto continúo rodeando el embalse por un camino junto al agua hasta que el Camino nos obliga a tomar una vieja carretera sin tráfico durante unos 2 kilómetros. Al abandonar esta carretera cojo un camino por la izquierda que me lleva en continuo aunque suave ascenso a El Carrascalejo. 
A la salida de este pequeño pueblo que parece fantasma pues no encuentro a nadie en mi camino se pasa junto a un merendero a la altura de un cruce de caminos donde hay plantado un crucero. Seguimos por el camino que al alcanzar la antigua carretera para después cruzar bajo la autovía de la plata y enseguida llegar a Aljucen tras un rápido descenso.
El Carrascalejo

Al dejar atrás Aljucen y cruzar el río con el mismo nombre por la carretera N-630 se entra en el Parque Natural de Cornalvo. 
Aljucén. Iglesia de San Andrés
Justo al abandonar la nacional y tomar el camino podemos encontrar los restos del Puente romano de Trajano que otrora cruzaba el río Aljucen. Me detengo un buen rato contemplando estos restos arqueológicos e intentando escudriñar entre la espesa vegetación lo que queda de esta obra en el río. 
Aljucén. Restos del Puente Romano
Ahora nos encontraremos más de 10 km de continuo ascenso por un terreno típico de deshesa con árboles dispersos, que aunque no presenta rampas con pendientes endiabladas si que supone un considerable esfuerzo. Cuando me estaba preparando para reanudar la marcha me adelantan dos bicigrinos con los que me sucederá algo curioso. Resulta que consigo darles alcance y hablamos brevemente, pero aún habiendolos alcanzado sin mucho esfuerzo, no puedo continuar a su ritmo y me descuelgo. Poco más tarde les adelanto al haberse parado y luego me dan alcance. A partir de este momento me empiezo a encontrar pletórico y ahora son ellos los que no consiguen aguantar mi ritmo y los dejo atrás. 

Al alcanzar la cima ya vemos casas dispersas que nos indican la cercanía de Alcuescar, ya en la provincia de Cáceres, donde, aunque el Camino no entra en la población, yo si lo hago para tomar un tentempié. Cuando me encuentro sentado en la calle comiendo algo llegan los dos bicigrinos anteriores, intercambiamos unas palabras y ellos siguen camino. Va a ser que el ritmo con el que he subido anteriormente era, por lo menos, un punto más del que debería haber llevado y tardo un rato en reponer fuerzas para continuar.
Cruz del Niño Muerto

El Camino ahora tiende a bajar así que se rueda rápido por paisaje típicamente extremeño hasta el siguiente pueblo que es Casas de Don Antonio. Tras cruzar el río Ayuela por un bonito puente me encuentro a la entrada una especie de parque con los resto de un molino de aceite. 
Casas de Don Antonio. Puente de Ayuela

Circulo junto a la carretera N-630 hasta las inmediaciones de Aldea del Cano aunque el Camino no lleva al pueblo sino que va en busca de la Autovía y cruzar bajo ella. 
Miliario, el XXVIII, conocido como el “miliario del correo”

Puente de Bencáliz
Vamos recorriendo una bonita dehesa cuando en medio de la nada aparece un pequeño aeropuerto, Aeródromo de la Cervera, que se cruza por el medio, echando un ojo de que no aparezca tráfico aéreo porque, de hecho, había movimiento de ultraligeros. 
Aeródromo de Cervera
Poco después llego a Valdesalor, pueblo que paso de largo ya pensando en comer cuando llegue a Cáceres en apenas 10 Km.
Valdesalor. Puente viejo de la Mocha
Para llegar a Cáceres hay que superar el Puerto de las Camellas, aunque no es muy exigente. Hace no mucho que tuve la oportunidad de hacer noche en Cáceres y me encantó así que cruzo la ciudad disfrutando de cada rincón, especialmente de su centro histórico y como en su Plaza Mayor con vistas a la Torre Bujaco y las murallas árabes.
Cáceres. Plaza Mayor
A la salida de Cáceres hago una parada para comer y reponer fuerzas junto a la plaza de toros. Se llega a Casar de Cáceres 10 Km más adelante en un recorrido sin mucha historia. 
A la salida de Casar de Cáceres se puede contemplar una cabaña de pastores de forma circular.
Casar de Cáceres

El trazado original de la Calzada Romana se aprecia perfectamente aún en varios tramos entre Casar de Cáceres y el Embalse de Alcántara.
Miliarios

Al acercarnos al Embalse de Alcántara, las obras del AVE han modificado el recorrido haciendo que tengo momentos de dudas hacia donde dirigirme. El camino que cojo me lleva a la carretera N-630 para cruzar los ríos Almonte y Tajo. El puente de Alconetar que antiguamente sería para este propósito perdió su importancia histórica y uso con la construcción de la N-630. Durante la construcción del Embalse, los restos del puente se reubicaron seis kilómetros más al norte y fuera del paso del Camino, salvo que se continúe por carretera. 
Embalse de Alcántara

En medio del embalse, y parcialmente sumergida en sus aguas, se contempla la Torre de Floripes que formaba parte de una fortaleza levantada por los romanos sobre un castro celta en la confluencia de los ríos Tajo y Almonte.
Tras cruzar el Tajo, desde donde también se observan las imponentes obras del puente del AVE sobre el río, enseguida se abandona la comodidad del asfalto para retomar la calzada original. Este tramo es realmente duro, por la pendiente del propio camino y por el estado del mismo ya que presenta mucha piedra suelta. No obstante se puede decir que prácticamente es ciclable en su totalidad, salvo algún pequeño tramo de duro empujing. Y así recorriendo una paraje sin apenas vegetación arbórea nos acercamos a Cañaveral.
Tras atravesar Cañaveral se continúa por la carretera N-630 hasta que se llega a una rotonda y poco más adelante se abandona por un camino a la izquierda y hacemos frente a la subida al puerto de los Castaños. Poco antes de coronar el puerto nos vamos a encontrar con un pequeño tramo imposible de superar sobre la bici, por lo que me toca hacer un poco de empujing nuevamente.
Superada esta dificultad atravesamos un bonito y cómodo tramo de alcornocales. Aquí cojo una ruta alternativa a la que actualmente está marcada y que se suponía que era más antigua y original. No dudo de que fuera más antigua y original, pero me pareció muy poco interesante por lo que no la recomiendo.
Finalmente llego a la localidad de Galisteo, con su bonita muralla, donde finalizo el día.









03 Ruta Plata (Real Jara - Merida)

3ª Etapa. Real de la Jara - Merida
Distancia: 131 Km
Desnivel: 1141 m
Tiempo pedaleo: 7h 14min
Hora Salida: 8.10h
Hora Llegada: 18h 30min
Velocidad media: 18,1 Km/h


He dormido sólo en el albergue así que he descansado sin que nadie me molestara. La mañana amanece fresquita aunque el día está despejado así que me pongo la ropa de invierno para empezar a pedalear. Al pasar por el centro de El Real de la Jara hay mucho movimiento ya que están montando el mercado. Paro junto a la estatua del ciervo, que cuenta la leyenda que ayudó a los cristianos a conquistar el Castillo Medieval, echo un vistazo a la panorámica del Castillo y empiezo a rodar.
El Real de la Jara
De par de mañana cuesta ponerse en marcha y pensar en la dura jornada que tiene uno por delante, especialmente si hace frío. Enseguida vuelvo a detenerme para contemplar los restos del Castillo de las Torres desde donde los Cristianos vigilaban el avance cuando los musulmanes conquistaron el Castillo Medieval. Si bien el Castillo Medieval está restaurado el Castillo de las Torres apenas es reconocible.
Castillo de las Torres
Por cierto, al llegar al Catillo de las Torres habremos cambiado de Comunidad, abandonando Andalucía y entrando en Extremadura.
La primeras pedaladas del día son realmente duras, realmente no se que me lleva a darme estas palizas. Podría pensarse que lo más duro son lo últimos kilómetros del día cuando las fuerzas escasean, pero para mi, lo más difícil son los primeros kilómetros en los que el cuerpo te pide cualquier cosa menos que lo subas a la bici. Por eso la primera hora avanzo tranquilamente, más pensando en adaptar el cuerpo a la bici que en tratar de coger ritmo. También el frío es algo que me acobarda mucho y hace más difícil que entre en calor y empiece a sentirme cómodo sobre la bici.
Así, con algo de pereza y un poco de esfuerzo voy avanzando en un entorno de dehesa por un cómodo camino hasta llegar a la antigua ermita de San Isidro, justo después de haber pasado un cruce de carreteras.
Ermita de San Isidro
La llegada a este punto marca el inicio de la subida a Monesterio, de unos 8 Km. Me noto un poco flojo y sopeso durante un momento si hacer la subida por carretera o por camino. Aunque este momento de duda apenas dura un par de segundos y es que, por un lado, no soy muy amigo de ir por asfalto, y por otro, no sé por qué, pero acabo sufriendo más si subo por asfalto que si lo hago por camino. Así, tomo una estrecha senda, pero ciclable, que paralelamente a la carretera va ascendiendo por un bonito paisaje. Hasta que llega un momento, 2 Km después de haber pasado junto a la Ermita, que el sendero termina y no queda otro remedio que continuar por la carretera N-630. Un kilómetro después, justo cuando la carretera va a pasar bajo la autovía, dejamos el asfalto y campo a través bajamos hasta encontrar con un ancho camino asfaltado aunque no en muy buen estado. Otro kilómetro más adelante el asfalto desaparece. 
De repente me doy cuenta de que por primera vez en todo el camino, encuentro restos de la verdadera calzada romana que parece haber sido engullida y destruida por la nueva autovía. No había sido consciente de que a pesar de toda la historia que tiene esta ruta, hasta ahora, no había encontrado restos de la propia calzada romana. 
Restos de la calzada romana

Creo que anteriormente pasé junto a lo que parecía una garita, que aunque me chocó verla, no le dí mucha importancia, pero que podría ser una garita de vigilancia de la calzada.
No sin esfuerzo, ya que hay tramos con grandes pendientes, alcanzo la cima justo a las puertas de Monesterio. Al pasar junto a un merendero veo a tres bicigrinos recogiendo lo que por la hora supongo que es el almuerzo. Yo hago un breve descanso al pasar por Monesterio para reponer fuerzas.
La tan temida subida a Monesterio tampoco me ha parecido algo insufrible. Tampoco estoy diciendo que sea fácil pero con tranquilidad se supera sin mucho problema y un poco de esfuerzo.
Atravieso Monesterio por la carretera N-630 que he cogido al hacer cima, y la dejo al salir del pueblo justo al pasar junto al campo de atletismo.
Tras dejar atrás la civilización me sumerjo de nuevo en la dehesa circulando tranquilamente y a buen ritmo por cómodos caminos rurales. 
Dehesa en Monesterio

El camino y las largas distancias entre poblaciones podrían hacer el trayecto monótono pero dado lo diferente que es a mi tierra voy disfrutando enormemente del viaje. Claro que igual influye el hecho de haber dedicado muchos años de mi vida al estudio de la flora mediterránea.
La siguiente población que me encuentro es Fuente de Cantos cuando todavía no han dado las 12 del mediodía.
Fuente de Cantos. Parroquia Ntra. Sra. de la Granada

Apenas hago un pequeño alto en el camino en Fuente de Cantos para continuar, ahora rodeado de campos de cereal, hasta llegar rápidamente a Calzadilla de los Barros.
Calzadilla de los Barros. Iglesia Divino Salvador

Al salir de Calzadilla oteo en la distancia a tres bicigrinos a los que poco a poco voy recortando distancia. Finalmente les doy caza mientras intentan vadear la Ribera de la Laja que lleva bastante agua en este punto. Cuando comenzamos a hablar resulta que son los que yo vi en el alto de Monesterio, pero que no estaban almorzando sino que habían hecho noche allí. Y no sólo eso, resulta que son Asturianos y hacen exactamente la misma ruta que yo, de Cadiz a Gijón. Pedaleamos juntos durante un buen trecho pero finalmente no puedo seguir su ritmo y me dejan atrás. No volveremos a coincidir en toda la ruta puesto que aunque ellos llevan más ritmo que yo tienen más días para hacer la ruta y por lo tanto hacen etapas más cortas.
De momento hemos dejado atrás la dehesa y recorremos campos de cereal y viña. Poco antes de llegar a la siguiente población tenemos que cruzar, con toda la precaución del mundo, las vías del tren. A mi llegada a Puebla de Sancho Pérez ya he perdido de vista a los Asturianos.
Puebla de Sancho Pérez. Parroquia de Santa Lucía

Ya llevo 60 Km y todavía no son ni la 1 del mediodía. Vaya diferencia en comparación con el Camino del Norte que realicé el año pasado, y donde muchos días a la hora de comer a penas había hecho 40 Km.
Tras dejar atrás Puebla de Sancho Pérez llegamos a Zafra no sin haberme liado con el camino ya que el GPS me mandaba sobre las vías del tren por una zona por donde era imposible pasar. Supongo que la construcción de las nuevas vías se ha tragado algún camino que pasaba por esa zona. Así que ahora me toca improvisar y llegar finalmente a Zafra. 
Zafra. Castillo de los Duques de Feria

Hace calor así que paro a tomar algo en un parque, poco antes de pasar por delante del Castillo de los Duques de Feria, hoy en día Parador de Zafra.
Zafra. Castillo de los Duques de Feria

A la salida de Zafra nos encontramos la Torre de San Francisco, único vestigio que queda en pie de un antiguo Convento.
Zafra. Torre de San Francisco

Tras dejar atrás Zafra tenemos un pequeño ascenso hasta la Sierra de San Cristobal para, acto seguido, descender hasta Los Santos de Maimona.
Los Santos de Maimona. Ntra. Sra. de los Ángeles

De manera rápida, ya que vamos en ligero descenso, nos acercamos a Villafranca de los Barros atravesando un terreno más seco dominado por olivares.

Llego a Villafranca de los Barros poco más tarde de las dos y media de la tarde, después de haber recorrido hoy ya 85 Km, lo que da una idea de las pocas dificultades que me voy encontrando y de la velocidad a la que se rueda.
Villafranca de los Barros. Iglesia Ntra. Sra. del Valle

En Villafranca hago parada y fonda que ya tengo hambre.
Villafranca de los Barros. Ermita de la Virgen Coronada

Los 25 Km que separan Villafranca de Torremejía son una sucesión infinita de viñedos. En este tramo tomo conciencia de lo complicado que tiene que ser para los peregrinos a pie atravesar estos terrenos, ya que lo que en bici ni siquiera son dos horas, andando es una jornada completa, y durante estos 25 Km no encontré fuente alguna en la que sofocar la sed.

El recorrido sigue yendo en descenso así que, a pesar de la monotonía y soledad, se rueda con mucha velocidad. Se pasa bastante cerca de Almendralejo, pero no se llega a entrar en este bonito municipio.
Tras pasar Torremejía vamos dirección a Mérida por un camino que discurre paralelo a la carretera nacional N-630, y que nos lleva a tener que atravesar las vías del tren, hasta que nos vemos obligados a circular por la nacional misma. Los últimos kilómetros hasta llegar a Mérida, bajo mi punto de vista, son impropios de la llegada a una ciudad con la historia y majestuosidad de Mérida. Se trata de un camino pedregoso y descuidado por un entorno de escasa belleza y que no hace justicia al lugar al que nos vamos dirigiendo. Bajo mi punto de vista se trata del peor tramo de la ruta.
Finalmente llegamos a la orilla del río Guadiana y pocos metros más adelante nos encontramos el majestuoso puente romano de 790 m de longitud.
Mérida. Puente Romano

Tras cruzar el largo puente se entra en Mérida y uno sólo puede caer rendido ante lo que esta antigua ciudad muestra a todos los visitantes. 
Mérida

Tras admirar un instante las murallas de Mérida voy en busca del albergue que se encuentra en la orilla del Guadiana.
Me sorprende que el albergue de Mérida se encuentra prácticamente completo cuando en los 3 días que llevo de ruta los peregrinos que me he encontrado se pueden contar con los dedos de una mano. En este momento pienso que será que gran parte de los peregrinos empiezan el Camino aquí, pero luego comprenderé que gran parte de los que se encuentran en el albergue son simplemente turistas de bajo coste.
Tras instalarme y darme una ducha parto a descubrir la histórica ciudad, que aunque he estado en alguna ocasión solo ha sido de paso y no he podido visitar. 
Sólo es necesario dar un par de pasos por Mérida para darse cuenta que encierra una gran ciudad romana incluso bajo las modernas construcciones. 
Mérida. Palacio de los Corbo

Mérida. Anfiteatro Romano