56 Km Estella-Lokiz-Viloria

Bonita y dura ruta que tenía ganas de hacer hace tiempo, y que saliendo desde Estella, sube y recorre la sierra de Lokiz hasta el valle de Lana, de 56 Km de longitud y un desnivel acumulado de casi 1.000 m.
Vistas del Valle de Allín desde el puerto de Ollogoyen
Salimos cómodamente de Estella por la asfaltada vía verde del antiguo tren Vasco-Navarro hasta llegar a Zubielqui. Aquí, tras cruzar la carretera NA-132-A, tomaremos otro camino asfaltado que se introduce en el valle de Allín. Enseguida tenemos que abandonar el asfalto para seguir un camino de parcelaria que nos lleva directamente a Arteaga, luego Ollobarren y finalmente Ollogoyen en un continuo ascenso. El camino se endurece entre Ollobarren y Ollogoyen por el mal estado del mismo ya que está totalmente roto, con mucha piedra suelta. 
Ermita de Santiago de Lokiz
Tras pasar Ollogoyen comienza el duro y largo ascenso, son 5 Km, a la sierra de Lokiz. La parte más dura del ascenso la encontraremos al comienzo y sobre todo al final, ya que la zona intermedia del puerto es más llevadera. Hay tramos muy complicados, y no sólo por la pendiente del terreno sino por la pedregosidad del camino. El final de la ascensión coincide con la llegada a la Ermita de Santiago de Lokiz.
Una vez en Lokiz tenemos aproximadamente 9 Km más o menos cómodos, con alguna cuesta rompepiernas y algunos tramos predregosos, pero de extraordinaria belleza. 
Lokiz
La vegetación, en todo este recorrido habrá cambiado desde los secos campos de cereal, el encinar del comienzo de la subida, que luego va cambiando por el roble y sobre todo el boj, hasta encontrar hayas en la parte superior, aunque no nos encontraremos propiamente en un hayedo como ocurriría en la vecina sierra de Urbasa, ya que Lokiz está predominado por rasos. 
También nos vamos a encontrar mucho ganado suelto, principalmente caballos y vacas de carne.
Vistas al Valle de Lana
Cruzado Lokiz, con vistas a Urbasa y al valle de Amescoa, llegamos a la bajada al valle de Lana por el puerto de Ulibarri, aunque nosotros nos desviaremos hasta Viloria concretamente. El valle de Lana es uno de los valles más recónditos y desconocidos de la zona. Debido a su aislamiento geográfico y el frío invernal también se le conoce con el sobrenombre de la Rusia navarra. 
De Viloria nos dirigiremos a Galbarra por la carretera NA-7239 y justo antes de llegar al puente sobre el río Gastiáin nos desviaremos a la izquierda para tomar el camino en pronunciada subida que nos llevará a recorrer las faldas de Lokiz por la vertiente de Valdega.
Culminado el ascenso tenemos un cómodo rodar a través de un amplio camino hasta que tomamos una cerrada y entretenida senda que nos llevará prácticamente hasta Ancín.
Cerrada senda de bajada a Valdega
Una vez en Ancín seguiremos la vía verde del tren hasta su finalización después de Murieta. Aquí cogeremos un camino que nos subirá tranquilamente hasta Zufía. De aquí bajamos comodamente a Zubielqui para encontrarnos con el camino por el que vinimos y sólo nos queda desandar este tramo, nuevamente por la vía verde del tren, para estar de regreso en Estella.
Mapa y perfil de la ruta Estella-Lokiz-Viloria

23 Despoblados de Viana 46 Km

Despoblado de Tidón. Ermita de San Martín
Hipogeo de Longar
Se trata de una ruta diferente ya que es más histórico-cultural que ninguna de las anteriores. Y para ello nos vamos a desplazar hasta la bonita, importante e histórica Viana que ya de por sí merece la pena el viaje. A partir de aquí vamos a recorrer los 8 despoblados que en el año 1219 mandó desalojar el Rey Don Sancho el Fuerte, mediante el fuero del Aguila, e incorporarse sus habitantes al de Viana, para que formándose una población nutrida y fortificada pudiera resistir más eficazmente las invasiones y embestidas que de Castilla por esa parte venían dándose a Navarra, Bargota, Aras y Lazagurría resistieron dicha orden manteniendo parte de su población, seguramente porque su tamaño sería mayor, y por ello han llegado íntegros hasta nuestros días. He de decir que me costó mucho ubicar algunos de estos emplazamientos y puede que tampoco hayan sido exactos, ya que no encontré documentación concreta al respecto.
Se trata de una ruta un podo exigente ya que es muy rompepiernas con 46 Km de longitud y un desnivel acumulado cercano a los 1.000m.
Despoblado de Longar
Al poco de salir de Viana, y tras atravesar un pinar por un sendero, llegamos al primero de los despoblados, en este caso Tidón, de cuya aldea se conserva la Ermita de San Martín. A partir de aquí comenzamos una suave subida por caminos anchos algo pedregosos camino de Longar. Poco antes de llegar a la localización del despoblado de Longar, situado en un barranco, la pendiente se acentúa y tras superar estos fuertes desniveles, con el camino hormigonado, llegamos al hipogeo de Longar. Se trata una tumba megalítica, muy especial excavada en roca, de hace 4.500 años que atestigua que esta zona estuvo habitada en el Neolítico,  única en Navarra, y más propia de tierras de Andalucía y del vecino Portugal. Descubierto en 1985 por un vecino de Viana, fue restaurado a principios de los 90. Se trataba de un autentico panteón funerario masivo donde se enterraron casi 100 miembros de un mismo clan pertenecientes a distintas generaciones a pesar de contar solamente con algo más de 4 metros de profundidad. Alguno de los cuerpos llevaban flechas de silex incrustadas en los huesos, lo que da una idea de las luchas entre tribus que se producían por el control de los recursos de estos valles. Son las muestras de conflictos bélicos más antiguos de Navarra. De este pueblo no nos han llegado sus construcciones, seguramente simples cabañas. Una tumba megalítica de hace 4.500 años atestigua que esta zona estuvo habitada en el Neolítico.
Despoblado de Soto. Ruinas del convento de San Juan del Ramo
Del hipogeo, por la parte de atrás, cogí un camino que lleva al Despoblado, pero dado el estado del camino, que a la altura del Despoblado ha dejado ya de existir y los escasos restos visibles, no recomiendo adentrarse en la aldea sino desandar el camino. 
Volvemos por donde hemos venido hasta llegar a un cruce donde tomamos el camino ascendente a la izquierda. A la bajada del collado pasaremos por Aras camino del siguiente despoblado que es el de Soto en el kilómetro 16, aproximadamente. Lo único que ha quedado de la antigua aldea de Soto son las ruinas del convento de san Juan del Ramo. 
Despoblado de Goraño. Ermita de Santa Lucía
Ahora nos dirigimos hacia Bargota, pueblo al que llegaremos después de subir y bajar lo que parece un antiguo puerto en desuso dado el estado del camino que dificulta el avance, además de hacer la bajada un poco peligrosa. Sin entrar en Bargota vamos hacia el Despoblado de Goraño por un suave y cómodo camino en ascenso. Justo cuando llegamos a donde se encontraba la antigua aldea de Goraño tomamos la subida a la derecha para volver a Bargota. Lo único que queda de esta aldea son los restos de la ermita de Santa Lucía de Goraño, en concreto una pared, parte del ábside, y un bello arco cubierto de vegetación.
Bargota
Ruinas de Cornava
De regreso, Bargota bien merece una parada para aprovisionarse de agua y hacer una breve visita al bonito pueblo. En julio, Bargota se convierte en la capital de la brujería durante una semana. Ambientado en el siglo XVII, este pequeño pueblo, acoge numerosas actividades relacionadas con esta temática. No es extraño que esta localidad sea la sede elegida para la celebración, pues uno de sus personajes legendarios más célebres es su brujo Johanes. 
Despoblado de Cuevas. Ermita de Santa María
De Bargota vamos al encuentro del Camino de Santiago para, en dirección a Viana, pasar por las ruinas del poblado medieval de Cornava, que fue antes romano. Y sin abandonar el Camino de Santiago estamos de vuelta en Viana. Sin embargo, no será para finalizar la ruta todavía puesto que tenemos que ir en busca los despoblados del sur. Por ello, más adelante, situada también junto al camino, se encontraría la aldea de Piedrafita. Precisamente aquí, junto a esta pequeña población de origen medieval, creció la famosa judería de Torreviento. Esta última fue una de las más importantes de Navarra, aunque solo ha dejado el topónimo y los restos de una nevera de piedra, aunque yo no encontré ni rastro de la misma. 
Sin abandonar el Camino de Santiago llegamos a los restos de la aldea de Cuevas, que es hoy todavía lugar de culto y romería de los vecinos de Viana. De este poblado medieval, de origen prerromano, situado cerca del embalse de las Cañas, se mantiene en pie la ermita de Santa María, reconstruida en el siglo XVIII. Junto a ella se alzan también las ruinas de lo que fue el convento de los Trinitarios.
Embalse de las Cañas
Un poco más adelante abandonaremos el Camino de Santiago, o por lo menos su ramal principal para acercarnos hasta el embalse de las Cañas. Se trata de un humedal con una superficie de unas 101 ha., ocupadas prácticamente por agua en el centro y vegetación característica de estos lugares a su alrededor.
Tras la visita al embalse tenemos que regresar a Viana tratando de buscar por el camino los restos de la última de las aldeas despobladas, Perezuelas. Se localiza en el suroeste de Viana, junto al camino de Oyón aunque apenas quedan vestigios. Los únicos restos presentes son los de algunos muros de la antigua iglesia de la aldea. La iglesia se encontraba ya arruinada en el siglo XVIII.
Y poco después finalizamos la ruta en Viana donde podemos pasar el resto de la jornada haciendo turismo por esta histórica ciudad.
Viana. Portal de San Miguel
Viana. Iglesia Santa María

Mapa y Perfil de la ruta nº 23 Despoblados de Viana de 46 Km





57 Km Salou-Castell d'Escornalbou

Aprovechando la semana de vacaciones en Salou, alquilé una bici y me fui a dar una vuelta por los alrededores. No voy a descubrir nada nuevo puesto que apenas conozco la zona por lo que descargué varias rutas e hice un mix de lo que me pareció más interesante. Como lo que más que gustó sobre el papel fue el Castell d'Escornalbou opté por una ruta por la zona, aunque me salía más larga de lo que en principio tenía intención de hacer.
También he de decir que he cambiado ligeramente la ruta a posteriori, que llevaba por las faldas de la Ermita Mare de Déu de la Roca, porque me encontré con varias trampas en las que no quiero hacer caer a nadie.
Se trata de una bonita ruta, con una diversidad paisajística impresionante, de 57 Km de longitud y prácticamente 1.000 m de desnivel, de dureza y nivel técnico medio. 
La salida de Salou no es que sea fácil debido a lo poco seguro que me sentí rodeado de tanta circulación en territorio ajeno, hasta que, junto a un campo de futbol, se toma una calle sin tráfico que nos lleva a cruzar la carretera T-325 en una rotonda en la que ya cogeremos el camino asfaltado que lleva al cementerio. Seguimos este camino cruzando la autovía A-7, la autopista AP-7 y las vías del tren hasta llegar a la carretera TV-3141 a la altura de un desgüace. Tomamos esta carretera, a la izquierda, durante 20 metros y después nos desviamos por el camino de la derecha (Camí del Mas de Sabater) hasta alcanzar Riudoms. 
Montbrió del Camp
Sin entrar al centro de Riudoms, poco después de pasar bajo la carretera T-310, tenemos que girar a la izquierda, circulando por su periferia, para volver a cruzar la T-310 en una rotonda en la que tomaremos el camino de enfrente (Camí dels Cerdans) que nos llevará, cruzando la Riera d'Alforja completamente seca, hasta Montbrió del Camp que recorremos por un agradable paseo dado el sofocante calor que hace.
Montbrió del Camp. Restos molino aceite
Salimos hacia Riudecanyes tras haber girado a la izquierda al final del paseo, precisamente por el Carrer de Riudecanyes. A la salida, nos encontramos con los restos de un molino de aceite, en este caso se trata de unas piedras troncocónicas y que no son las primeras que encuentro en este camino, por lo que entiendo que se trata de una zona donde el aceite de oliva tiene o ha tenido gran importancia. De hecho, por el camino encuentro gran cantidad de olivares, junto con almendros y lo que me parecen ser avellanos.
Después de cruzar la Riera de Riudecanyes, también completamente seca, se toma un entretenido sendero que se transforma durante un momento en una especie de zigzagueante laberinto completamente encajado entre altas paredes, muy bonito, para llegar entre huertos a Riudecanyes. La circulación hasta aquí es muy rápida, con una media superior a 20 Km/h ya que se transita por amplios y fáciles caminos, a excepción del último tramo.
Castell d'Escornalbou
Cruzamos el pueblo con dirección al Pantano de Riudecanyes al que llegamos por un camino asfaltado sin tráfico y transitamos por este camino junto a la orilla del pantano hasta su conclusión. La total ausencia de gente, junto con la belleza del paisaje evoca una gran tranquilidad. Aquí encontraremos un camino, que al principio presenta unas buenas pendientes, que nos llevará a Duesaigües. Lo primero que se vislumbra del pueblo es un bonito viaducto de lo que parece ser el paso del tren. No llegamos a entrar en el pueblo ya que tomamos brevemente la carretera T-343 para dejarla por un camino hormigonado junto al barranco Reial. Ahora nos vamos a topar de narices con lo verdaderamente difícil de la ruta. Una subida de casi 4 Km con una pendiente media del 11% pero con rampas que superan el 20%. Eso sí, la subida se facilita porque se trata de un camino totalmente hormigonado, lo cual también a su vez le resta gran parte de encanto ya que nunca se tiene la sensación de estar sumergido en plena naturaleza pese a que el entorno es de extraordinaria belleza, atravesando un típico bosque mediterráneo donde predomina el pino negro, las encinas y el alcornoque. Antes de hacer cumbre nos desembocamos en la carretera T-3211 que nos llevará hasta el increible Castell D'Escornalbou.
Duesaigües desde la subida al Castell d'Escornalbou
Se desciende hasta Vilanoba d'Escornalbou rápidamente por la propia carretera T-3211 y T-343 que no cuentan con muy buen firme pero que tampoco presentan circulación alguna. No obstante, antes de llega a Vilanoba nos desviamos por un camino que conduce a Montroig del Camp. Creo que esta alternativa es más aconsejable que la que yo hice por las faldas de la Ermita Mare de Déu de la Roca porque el camino se complica al aparecer varios escalones muy traicioneros donde hay que desmontar en varias ocasiones, además de tratarse de un sendero muy arenoso y de difícil ciclabilidad. También he de decir que al no ir con la bici propia la manejabilidad disminuye enormemente y dificulta en gran medida el tránsito por zonas más técnicas.
Ermita Mare de Déu de la Roca
De todas formas, el sendero si que era bonito, especialmente por el contraste de vegetación con respecto a las zonas previas por donde habíamos transitado.
Cambrils. Zona del puerto
De Montroig salimos por la Riera de Vilanoba hasta que llegamos al mar en Cambrils. Aquí también he introducido una ligera modificación ya que yo hice todo el descenso por la Riera, encontrándome zonas donde era muy complicado circular porque la rueda se hundía en los cantos rodados del camino. Este tramo, pese a ser en ligero descenso se me hizo tremendamente duro por lo que he optado por introducir un breve desvío por un camino para que sirva de respiro a tanto canto rodado.
Una vez que llegamos a la playa sólo nos queda recorrer el carril bici que nos llevará tranquilamente de vuelta a Salou.

Mapa y Perfil de la ruta Salou-Castell d'escornalbou






15 Estella-San Gregorio Ostiense 52 Km

Seguimos en Tierra Estella con las rutas de interés por Navarra. Esta vez nos acercaremos a uno de los conjuntos más notables del Barroco Navarro, la basílica de San Gregorio Ostiense en las cercanías de Sorlada, en un recorrido de 52 Km ligeramente exigente. 
Se sale de Estella por Valdelobos recorriendo la Vía Verde del Tren hasta que se termina antes de llegar a Zubielqui y cogemos la carretera, sin tráfico, que sube a Arbeiza, pueblo que tenemos que atravesar para coger un buen camino que por la vera del río Ega nos lleva con dirección a Igúzquiza. Un poco antes de llegar a la carretera NA-132-B, variante de Igúzquiza, tomamos un sendero a la izquierda que va a desembocar a la misma carretera un poco más cerca del pueblo. Cruzamos la carretera y cogemos un camino de gravilla que sube a Igúzquiza. Sin llegar al pueblo, tomaremos un camino a la derecha que nos lleva al Molino de Labeaga. Pasado el molino entraremos en un encinar donde el camino se transforma en una bonita senda, tras un desvío a la izquierda, y además se complica porque tenemos que afrontar un ascenso. Antes de llegar nuevamente a un confortable camino, justo cuando nos encontramos con una viña, tenemos la opción de desviarnos a nuestra derecha por el viñedo para localizar las ruinas de Monasterio de Santa Gema. 
Paso de Piedramillera

Una vez que llegamos al como camino que viene de Labeaga lo seguimos en dirección a Abaigar. Y tras cruzar Abaigar salimos con dirección a Oco, aunque no llegaremos ya que antes nos desviamos a la derecha para encontrar la vera del río Ega y continuar hasta Legaria. Atravesamos Legaria y la carretera NA-6340 y haciendo un zig-zag llegamos a un camino entre encinas que recorre las faldas de Dos Hermanas con dirección a Piedramillera. Hay que estar atentos porque hay que abandonar el camino y coger una senda a la derecha en ascenso que nos llevara a Piedramillera tras cruzar un precioso paso en el alto desde donde tendremos unas bonitas vistas del valle y de San Gregorio que es a donde nos dirigimos. Bajamos a Piedramillera, recorremos los campos de cereales, entramos brevemente en la carretera NA-7410 y llegamos a Sorlada, donde afrontaremos la ascensión a la Basílica de San Gregorio. 
Basílica de San Gregorio Ostiense
Monolitos de San Gregorio
Castillo de Monjardín con Villamayor a sus pies
Tras deleitarnos con la impresionante Basílica y sus vistas nos vamos a desviar un poco para encontrar los monolitos de San Gregorio. El monolito más llamativo se encuentra a un kilómetro del templo, detrás de una explanada a la que se accede siguiendo durante 5 minutos el sendero que parte del aparcamiento de la basílica. Aunque no se conoce su origen, puede parecer el comienzo de una obra inacabada toscamente labrada por la mano del hombre, pues cuesta creer que esta mole de unos 20 metros de altura sea obra de la naturaleza.
Monasterio de Irache
Visitados los monolitos, desandamos el camino hasta San Gregorio y continuamos por la cresta: Para llegar al alto del collado primero tenemos un duro ascenso de 200m que deberemos hacer desmontados en su mayor parte, por la inclinación del mismo pero sobre todo por el mal estado del mismo ya que es muy pedregoso. Tras este mal rato continuaremos por un bonito camino pasando cerca del bonito Señorío de Learza, y bajamos a la altura de Etayo hacia el encuentro con el Camino de Santiago. Una vez en la ruta Jacobea la seguimos hasta Ázqueta. En este recorrido pasaremos junto a las escasas ruinas que quedan de Despoblado de Andarreta así como podremos observar el vigilante Castillo de San Esteban de Deyo, mejor conocido como Castillo de Monjardín, en las proximidades de Villamayor de Monjardín.
Llegados a Ázqueta subiremos hacia su iglesia para, después de cruzar la autovía del camino, alcanzar las faldas de Montejurra y recorrerlas por el ramal del Camino de Santiago que por aquí discurre hasta el Monasterio de Irache. De Irache nos desplazamos hacia Ardanche después de cruzar la carretera NA-1110 para dirigirnos hacia el final de la jornada en Estella.
Ruinas de Santa Gema. En el lugar existió un importante monasterio que se cree databa del siglo X. Hoy quedan las ruinas de la ermita de Santa Gema que se levantó en el solar del antiguo monasterio.
La Basílica de San Gregorio Ostiense se levanta sobre una colina próxima al pueblo de Sorlada. Desde su emplazamiento se disfruta de una vista privilegiada sobre la comarca y es posible observar los pueblos de los valles de La Berrueza y Valdega, la Sierra de Codés, la Sierra de Lóquiz, la de Andía, Monjardín y Montejurra. Levantada en honor a San Gregorio, obispo de Ostia, sorprende su presencia regia sobre una colina y abruma su portada, de gran riqueza y profusión ornamental. En el interior del templo deslumbra su cúpula, de la que desciende un chorro de luz que convierte el crucero en un espectacular espacio con cierto aire teatral, muy propio de la estética barroca. A pesar de que la primitiva iglesia fue construida tras el descubrimiento del sepulcro del santo en el siglo XIII, las reformas posteriores han creado un templo de extraordinarias proporciones.
El Señorio de Learza goza de una paz y de una tranquilidad monacal, de un encanto especial, que es el que le da ese ambiente de privacidad que se respira y que nos remonta a épocas medievales. Learza no tiene barrios, ni tan siquiera calles; es, simplemente, una plaza cuadrada con un jardín redondo en el centro en el que un sencillo crucero ejerce la función de epicentro. Learza fue señorío del marquesado de Vesolla, pero antes de serlo encontramos indicios de que allí hubo un núcleo de población en épocas lejanas; hablamos nada menos que de la edad del bronce. De ello quedan algunos vestigios, incluso algunas pinturas rupestres como la que hay en la cueva de las Peñas del Cuarto.
El castillo de San Esteban de Deyo, también llamado Castillo de Monjardín, data del siglo X y está situado en un altozano de 890 m de altura. La leyenda sitúa aquí los restos del monarca navarro Sancho Garcés I, primer rey de Pamplona, quien tomó esta fortaleza en el año 908. La toma del castillo es la primera conquista reseñable que Navarra consiguió sobre los musulmanes y está en el origen mismo del reino de Navarra. Sancho le quitó el castillo a la familia Banucas (Musulmanes) Fue una conquista muy importante, ya que era la puerta de acceso al reino de Castilla.
El Monasterio benedictino de Santa María la Real de Irache se documenta ya en el 958 y va engrandeciéndose favorecido por su emplazamiento próximo a la ciudad de Estella, el Camino de Santiago y la protección de la Corona de Navarra. Alcanza prosperidad en el siglo XI, al convertirlo García de Nájera en el primer hospital de peregrinos de Navarra, hasta un siglo más tarde no se construyó el hospital de Roncesvalles. Su esplendor dura hasta el XII, al construirse el gran templo abacial de cabecera románica y cuerpo cisterciense. En el siglo XVI floreció al incorporarse este cenobio a la congregación de San Benito de Valladolid, construyéndose entonces el claustro plateresco. El conjunto albergó una Universidad entre 1569 y 1824. Sucesivamente fue hospital de sangre (Guerras Carlistas) y colegio de religiosos. 
Mapa y perfil de la ruta nº 15 Estella-San Gregorio Ostiense 52 Km


13 Estella-Baigorri-Andelos 57 Km

Siguiendo con las rutas por los lugares de mayor interés de Navarra comenzamos con los recorridos de casa al localizarnos en Tierra Estella. En esta ocasión la ruta es más histórica que paisajística ya que destacan las ruinas del Monasterio de Zarapuz, el Señorío de Arínzano, el despoblado de Baigorri, la ciudad romana de Ándelos y la calzada romana de Cirauqui. Todo ello en una ruta no excesivamente complicada, de 57 Km y 900 m de desnivel positivo.
La ruta comienza saliendo de Estella en dirección contraria a la entrada del Camino de Santiago, y posteriormente en dirección al Camping Lizarra. Tras la bajada, pasado el camping, hay que abandonar la carretera por la izquierda y tomar el camino que nos llevará, después de pasar bajo la autovía del camino, hacia el derruido monasterio de Zarapuz.
Ruinas del Monasterio de Zarapuz
Ruinas del Monasterio de Zarapuz. Fué paso importante del Camino de Santiago como hospital de peregrinos, entre Villatuerta e Irache por la falda de Montejurra, hasta que en 1090 el rey Sancho Ramírez decide fundar Estella al otro lado del río Ega, lo que acabó modificando la ruta jacobea y sumiendo Zarapuz en el abandono y la ruina. Las ruinas y restos de la antigua villa amurallada se enclavan en este rincón y cerro sureño de Estella, que ejerce de terraza y mirador de tierras multicoloreadas por las estaciones y las labores agrícolas.
Tras dejar a un lado las ruinas de Zarapuz bajamos por una senda junto a la finca del Rejoneador Pablo Hermonso de Mendoza hasta la vera del río Ega. Siguiendo por este camino junto al río llegaremos a un tramo del mismo que parece una senda encantada por lo bonito que es circular rodeado completamente de vegetación, dando la sensación de ser devorado por la naturaleza. Posteriormente la senda se abre, y ya por un amplio camino, entre viñas, llegaremos al Señorío de Arínzano.
Señorío de Arínzano
Señorío de Arínzano. Hay que remontarse al siglo XI para encontrar las primeras menciones documentales sobre este Señorío, que es uno de los pocos palacios de Cabo de Armeria que quedan en Navarra. Hoy podemos encontrar en el conjunto de Arínzano las modernas bodegas Chivite diseñadas por Moneo. Al parecer los vinos de esta finca ya eran famosos en el s XI.
Señorío de Baigorri
Después de atravesar Arínzano continuamos hacia Baigorri por caminos entre viñas paralelo al río Ega. En invierno y primavera podemos encontrar este camino cortado por un gran barrizal que forma el Ega en su crecida por lo que puede ser recomendable cruzar el río en Arínzano y circular por la otra orilla, aunque el camino es más tortuoso. Cruzaremos el río cuando lleguemos a dos puentes en paralelo, uno antiguo y otro más reciente. No tardaremos mucho en reconocer la silueta del despoblado de Baigorri.
Despoblado de Baigorri. El despoblado de Baigorri, en el término de Oteiza, a orillas del Ega, fue una de las propiedades históricas de los Condes de Lerín y del Duque de Alba. Siglos atrás hubo allí un castillo rodeado de un bosque inmenso. Bajo las ruinas del actual despoblado de Baigorri sobreviven los restos del antiguo poblado medieval. Baigorri pasó de ser una próspera población a un lugar despoblado por la peste aunque la ruina final fue forzada, por la destrucción,  que hicieron las tropas francesas hace dos siglos para evitar que Mina volviese a refugiarse en ese lugar.
Pasado Baigorri, ahora nuestro objetivo es Ándelos y para ello nos dirigimos al encuentro con la carretera NA-132, la cual cruzaremos, así como la Cañada Real Tauste-Urbasa-Andía poco después. Antes de llegar propiamente a Ándelos, y por eso damos un pequeño rodeo, descubriremos la toma de agua de abastecimiento de la ciudad romana. Veremos un cambio en el entorno habiendo pasado de los viñedos junto a la vera del Ega a los extensos campos de cereales que nos encontraremos ahora.
Andelos. Complejo hidraúlico
Andelos. En el lugar que ocupa la ciudad romana de Andelos hubo un asentamiento humano que se remonta a los siglos IV-III a.C. Los siglos I y II d.C. son los de mayor esplendor de la ciudad. Es en esta época cuando tiene lugar un importante desarrollo urbano y se realiza la instalación del complejo sistema hidráulico. Esta ciudad se mantuvo como lugar habitado hasta época medieval tardía, conservándose la ermita de Nuestra Señora de Andión como único elemento que pervive actualmente. El complejo hidráulico de la ciudad es uno de los restos más destacados ya que es excepcional el hallazgo y conservación de esta obra hidráulica que comprende desde la captación hasta el centro de distribución en la ciudad. El motivo del abandono debió ser la peste de 1348 y la escasez de recursos económicos.
Cirauqui. Calzada romana
Pasado Ándelos encontraremos Andión circulando por carretera en dirección a Mendigorría. No llegaremos a Mendigorría, ya que la dejaremos a la otra orilla del Arga en nuestro camino hacia Mañeru. No será fácil alcanzar Mañeru puesto que se encuentra en un alto con una buena pendiente, aunque nos libramos un poco al no tener que llegar hasta el pueblo. Una vez aquí ya no tendremos pérdida porque habremos alcanzado el Camino de Santiago, que seguiremos hasta Estella pasando previamente por Cirauqui, Lorca y Villatuerta. Entre Cirauqui y Lorca vamos a encontrarnos un tramo, bastante bien conservado en algunas zonas, de una antigua calzada romana.
Calzada Romana de Cirauqui. Siguiendo el trazado del Camino de Santiago, abandonarán Cirauqui por la calzada romana Pompaelo a Vareia, que conserva aceras y pavimento, y un puente también romano, cuya parte superior fue transformada en 1702.
Antes de llegar a Estella siguiendo la ruta jacobea queda por reseñar la subida a Lorca que se hace un poco dura si llegamos con las fuerzas justas.
Mapa y Perfil de la ruta 13 Baigorri-Ándelos 57 Km




11 Lumbier-Leyre 65 Km





Espectacular y dura ruta recorriendo algunos de los lugares más interesantes de Navarra. Esta ruta nos llevará al nordeste, tomando como punto de partida y final Sangüesa. Los lugares destacados que se visitan son el Pozo de las Hiedras, la Foz de Lumbier, el Monasterio de Leyre y el Castillo de Javier. 
Esta ruta tiene de todo pero el punto más complicado es la subida a la Sierra de Leyre, donde habrá que empujar la bici durante unos dos kilómetros.
Sangüesa. Calle Mayor
Sangüesa. Iglesia de Santa María
Tras atravesar Sangüesa por su calle principal y cruzar el río Aragón por su antiguo puente se sale tranquilamente por la carretera NA-132 dirección a Aibar.
En la primera curva de la carretera se abandona el asfalto en dirección al aeródromo de Sangüesa que dejaremos a nuestra izquierda mientras se circula por un camino de parcelaria, de momento sin muchas dificultades.
Aeródromo de Sangüesa
Es un típico día de Otoño que ha amanecido frío y con niebla, y aunque el día ya se ha despejado, y hoy se superarán los 25º C, cuesta todavía entrar en calor. Poco a poco me voy acercando al bonito pueblo de Aibar. Todavía guardo en la memoria la dura llegada hasta Aibar durante las javieradas que hice en tiempos de estudiante. Y es que se divisaba el pueblo desde la lejanía y se iban superando pequeñas colinas pero parecía que nunca se iba a alcanzar y que cada vez que se superaba una colina el pueblo se distanciaba en vez de acercarse.
Aibar

Se cruza Aibar por la parte baja siguiendo la carretera NA-8606 y poco después de llegar al cruce se abandona la carretera en busca del pozo de las hiedras. Al principio el camino de parcelaria hace que se avance sin dificultad pero pronto se coge una senda ancha que es el preludio de lo que viene a continuación. Tras pasar una zona de pinos se llega a un encinar donde también abunda el boj, y la senda se estrecha hasta pasar justamente con la bici. La senda está algo embarrada y muy resbaladiza por las lluvias caídas los días previos y en algunos tramos cuesta mantener el equilibrio. 
Subiendo al Pozo de las Hiedras

La subida no es especialmente dura pero el agua complica el paso y se encuentran algunos tramos en los que no queda otra que bajarse de la bici para superar algún escalón.
El ascenso termina al encontrarse con el camino ancho después de pasar una cancela. Al comenzar la bajada se encuentra, bien indicado, el bonito Pozo de las Hiedras. Si el agua recién caída ha ido mal en la subida, ahora pienso que con la sequía del verano, de no haber sido por las recientes lluvias la visita al Pozo no hubiese merecido la pena.
Pozo de las Hiedras

El pozo de las hiedras se encuentra en las cercanías de Aibar y se trata de una vieja presa en la que abundan las hiedras. Es un pozo de forma circular se llena en época de lluvias, y un puente de madera permite el paso al otro lado del riachuelo. Situado en el barranco de la Bizkaia, destaca su valor paisajístico y ambiental, ya que el salto de agua coincide con un pequeño bosque de robles y encinas rodeado de arbustos.
El regreso a Aibar es todo cuesta abajo por lo que se hace muy rápido. Al volver a Aibar se encuentra un bonito rincón con una antigua fuente y el lavadero.
Aibar

De Aibar se va por pistas cómodas hacia Rocaforte. Se enlaza con un ramal del Camino de Santiago y se pasa junto a la Fuente de San Franciso, supongo que en honor al patrón Navarro que también peregrinó a Santiago y pasaría por estos parajes siguiendo lo que hoy se conoce como Camino Aragonés. 
Fuente de San Francisco

Enseguida se llega a la peculiar localidad de Rocaforte. Peculiar porque parece estar apartada del mundanal ruido suspendida sobre la montaña en la que se asienta. 
Rocaforte

Ahora se baja de Rocaforte para dirigirse a Liédena. Justo frente a la papelera el camino parece desaparecer pero continúa recto apenas visible y muy cerrado por la vegetación, constancia de su falta de uso. Finalmente se enlaza con la carretera NA-127, que se sigue hasta las inmediaciones de Liédena. Poco antes de llegar a cruzar el río Irati encontramos los vestigios del trazado del antiguo tren del Irati que unía Pamplona con Sangüesa, aunque fue ideado principalmente para sacar madera del entorno de la Selva del Irati.
Vía verde del Irati
Se continúa siguiendo la Vía verde del Irati hasta Lumbier ya que el trazado de este tren atravesaba espectacularmente el interior de la foz. Y antes que el tren, este trazado era recorrido por un ramal secundario del Camino de Santiago Aragonés que de Liédena se dirigía hasta la venta de Lumbier atravesando el río Irati por el Puente del Diablo. 
Foz de Lumbier. Vista del Puente del Diablo desde la Villa Romana de Liédena

Los restos del Puente del Diablo cuelgan espectacularmente por la boca de salida de la Foz de Lumbier, aunque la vía se adentra en la foz a través de un túnel excavado en la propia roca de la Sierra de Leyre.
Túnel de entrada a la Foz de Lumbier
Una vez que se atraviesa el túnel y se encuentra uno dentro de la garganta de la foz, no se puede hacer otra cosa que asombrarse ante la maravilla que ha creado la naturaleza con el paso del tiempo. También impresiona lo que es capaz de hacer el hombre y como las antiguas obras de ingeniería se adaptaban perfectamente al medio.
Foz de Lumbier

El entorno invita a hacer un descanso para disfrutar y apreciar de las vistas y la belleza del entorno, mires donde mires.
La Foz de Lumbier es un paisaje espectacular formado por roca y árboles atravesados por el río Irati. Toda la foz, de 1,3 Km de largo, está atravesada por un camino que antiguamente era una vía ferroviaria para transportar madera. Está declarada Reserva Natural como protección de una importante colonia de aves rapaces en la que destacan los buitres leonados y el alimoche. En la boca de la Foz de Lumbier encontramos las ruinas del puente del Diablo por el que antiguamente discurría el Camino de Santiago.
Foz de Lumbier
La verdad que cuesta ponerse nuevamente en marcha y abandonar este lugar que tiene un encanto que atrapa. No obstante, hay que continuar que ya va siendo hora de comer, y además de llenar el buche, todavía me queda más de la mitad de la ruta por hacer, incluida la subida a la Sierra de Leyre.

Plácidamente se llega a Lumbier y tras atravesar el Puente de las Cabras, voy a buscar un lugar para comer algo, tampoco mucho que hay que continuar.
Lumbier. Puente de las Cabras
Tras la parada toca continuar y además cuesta arriba. Tras pasar junto al camping y las piscinas se deja el cómodo camino y se toma otro que ya empieza a tomar pendiente. Al principio el camino está bien aunque la pendiente en algunos tramos es descomunal, con rampas del 20%. 
Vistas de Lumbier a media subida

Tras sufrir durante algo unos dos kilómetros con estas rampas, el camino todavía se vuelve más infernal. Se abandona este camino ancho y se coge una senda que enseguida deja de ser ciclable porque se convierte en una cascajera constante por la que es imposible avanzar sobre la bici. No queda otra que continuar empujando, lo que supone un esfuerzo igual o mayor que hacerlo sobre la bici. 
Cascajera de subida a la Sierra de Leyre
En algunos momentos parecía que la senda iba a ser benévola conmigo, que la zona de cascajo había terminado y me montaba sobre la bici, pero 10 metros después me tenía que volver a bajar para continuar acarreando la bici. A pesar del esfuerzo de llevar la bici a cuestas, no llega siquiera a media hora, y menos de 2 kilómetros, el total del vía crucis, hasta que se encuentra un camino ancho.
Panorámica subiendo Leyre

Sin embargo, todavía no se ha hecho cima, durante otro kilómetro y medio el camino sigue ascendiendo, sólo que después de lo que se ha pasado, esto es una autopista y la subida se hace muy llevadera.
Así, el ascenso se puede dividir en tres tramos de kilómetro y medio, el primero de buen camino pero de pendientes endiabladas, el segundo inciclable de la cascajera y el tercero de relativa comodidad.
Una vez alcanzada la cima se tiene una bonita panorámica del Pantano de Yesa y todo su entorno.
Sierra de Leyre. Vistas de Yesa

A pesar de que el camino tiene grandes surcos hechos por el agua, el descenso se hace plácidamente hasta encontrarnos con una antigua carretera. Daba por hecho que hasta el monasterio sería todo bajada pero para mi sorpresa al enlazar con esta vieja carretera el camino se vuelve ascendente. La subida dura algo menos de un kilómetro y luego por un terreno más de sube y baja llegamos hasta el Monasterio. No se de que carretera se trata ni a donde lleva, aunque parece que fuera una antigua vía de acceso que hace mucho que perdió su utilidad por el estado del firme, pero al llegar a las inmediaciones del monasterio descubro que también está cortada al tráfico.
Llegando al Monasterio de Leyre por la carretera abandonada
Finalmente, tras un último repecho, se llega al emblemático Monasterio de Leyre, donde hago una parada, no sólo para admirar el conjunto arquitectónico sino para tomar un respiro. Dudo si subir a visitar la Fuente de Virila y su mítica historia, pero finalmente decido continuar ya que el tiempo se me echa encima y además desconfío de mi forma física para añadir más kilómetros a la ya dura ruta.
Monasterio de Leyre






El Monasterio de Leyre se alza en terrenos del municipio de Yesa sobre el ramal del Camino de Santiago Aragonés. En Leyre están los pilares del viejo Reyno y el panteón de sus primeros reyes. Leyre es el principal monumento románico de Navarra y uno de los conjuntos altomedievales más atractivos de España. El monasterio tuvo una gran relevancia en la historia del reino de Pamplona y posteriormente en el de Navarra, así como en la Reconquista.
Al bajar del Monasterio descubro que también está cerrado al paso, no sólo por una sino por hasta tres cancelas. Sin embargo, esta carretera si que presenta un asfalto en perfecto estado, lo que me desconcierta todavía más sobre el por qué estas carreteras están cerradas.
Obras de ampliación de la Presa de Yesa

Tras superar estas barreras y sobrepasar la autovía se llega hasta el Pantano de Yesa y la antigua carretera NA-2420 que lo recorre. Se sigue esta carretera hasta la localidad de Yesa. La ampliación de la presa ha modificado las carreteras del entorno así que la ruta que quería seguir está cerrada.
Yesa

Opto por seguir la carretera NA-5410 hasta Javier. Este cambio en la ruta me va a permitir conocer el Puente de los Roncaleses. No tenía conocimiento de la existencia de las ruinas de este puente medieval, pero he podido saber de él en un panel informativo en el Monasterio de Leyre.
Puente de los Roncaleses
Impresiona la solemnidad del puente que aparenta una gran robustez y que sin embargo no ha debido poder soportar la fuerza de la naturaleza y está parcialmente derruido. Este puente debió tener gran importancia en su tiempo ya que no abundaban los pasos para superar estos grandes ríos y además, se encontraba en las rutas de la Cañada de los Roncaleses y el Camino de Santiago Aragonés.
Continúo por la cañada en dirección a Javier, aunque enseguida debo continuar por carretera hasta encontrarme, después de un repecho, en el Castillo de Javier. La verdad había estado varias veces en Javier, pero siempre en las javieradas y atestado de gente, por lo que poder admirar este lugar tan emblemático en la historia de Navarra, prácticamente en solitario, sobrecoge.
Castillo de Javier

El castillo de Javier nació como torre de señales y vigilancia en el siglo X y es la casa natal del patrón de Navarra, San Francisco Javier. El castillo y la villa de Javier fueron ganados por Sancho VII de Navarra en torno al año 1223. Un noble aragonés los había dado como garantía por un préstamo que le concedió el monarca navarro, pero al acabar el plazo y no poder hacer frente al pago, pasaron a la propiedad de Sancho. En torno a esta Torre del Homenaje o San Miguel se fueron añadiendo estancias. El castillo fue erigido sobre roca viva, y ha sufrido varias restauraciones a lo largo de la historia. Tras la conquista de Navarra el castillo pertenecía a María de Azpilcueta, oriunda del Valle de Baztán, casada con Juan de Jaso (padres de San Franciso Javier), cuya familia defendía la independencia del reino y de hecho dos de los hermanos de Javier participaron en el intento de reconquistar el reino en 1521 estando presentes en la caída del Castillo de Maya en 1522. Por la resistencia mostrada el Cardenal Cisneros ordenó la demolición completa del castillo en 1516, aunque sólo se realizó un desmochando de la parte fuerte del mismo.  El castillo fue restaurado a mediados del siglo XX y reformado con motivo del Quinto Centenario del nacimiento de San Francisco Javier, celebrado en el año 2006. 
Después de un momento de admiración del Castillo, vuelvo sobre mis pasos para ir en busca nuevamente de la Cañada de los Roncaleses que coincide en cierta manera con el Camino del Papa que lleva hasta Sangüesa. Este camino por la orilla del río Aragón presenta unas inmejorables vistas de toda la zona. Hay que tener cuidado en algunas zonas ya que el camino bordea en ciertos tramos el acantilado al río y además la senda presenta varios desprendimientos que pueden hacer el paso peligroso.